La energía eólica y la energía hidráulica
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Los molinos de viento se han utilizado, desde hace siglos, para convertir la energía cinética del aire en movimiento en energía para bombear agua y moler granos. Pero el viento también puede hacer girar turbinas para producir electricidad sin generar contaminación.
La energía cólica es muy apropiada para abastecer pequeños centros de producción y comunidades situadas en lugares de difícil acceso a las redes de distribución de energía eléctrica. Los lugares más aptos para instalar estos dispositivos son aquellos en los que suelen soplar vientos con mucha frecuencia, aunque la velocidad de los mismos no sea demasiado elevada. Un molino cólico comienza a generar energía eléctrica con un viento de 20 km/h y suelen dejar de funcionar si se superan los 100 km/h.
Poco a poco se van construyendo parques cólicos en los que se reúne un gran número de aerogeneradores.
Las corrientes de agua también pueden hacer girar turbinas para obtener energía eléctrica; por eso se suele hablar de centrales hidroeléctricas para sintetizar la transformación que se produce en las instalaciones construidas con esa finalidad.
En un tipo de centrales hidroeléctricas, el agua se acumula a cierta altura mediante un dique, formando un lago o embalse. Al levantar las compuertas que la contienen, el agua fluye y cae atravesando las turbinas que, al girar generan energía eléctrica.
Cuando la central se instala sobre un río de gran caudal, no hace falta el embalse; la gran masa de agua que atraviesa las turbinas lleva energía suficiente para provocar una transformación eficiente.

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